Reflexiones para una convivencia perruna

3. jul., 2018

Para la gran mayoría de personas que conviven extrechamente con un animal no humano, perderle supone un gran golpe emocional.

Que haya sido de forma natural (a todos nos llega) o de forma brusca como consecuencia de accidente o enfermedad, o con ayuda (eutanasia) si la enfermedad irreversible, dolorosa… Resta tal punto la calidad de vida que se opta por terminarla artificialmente.

En muchas ocasiones no podremos acompañar, estar ahí con ellos, aunque nos hubiera gustado.

Sea como fuere los procesos emocionales de duelo se viven igual que si la pérdida fuera de una persona. Muchas personas se escandalizan ¿por qué? 

¡¡Cómo pueden comparar la muerte de una persona con la de un animal!! No es eso exactamete. Simplemente la ausencia de un ser querido al que no vamos a “ver “ nunca más provoca en nosotros las mismas emociones sea éste humano o no.

Sería algo más aceptado socialmente (pues científicamente está asumido que es así y para muchos, si la ciencia no lo demuestra…) si las personas hablásemos de nuestros sentimientos con libertad.

Pero tratándose de animales, todavía y en esta sociedad terrible (terrible con las personas y más aún con los animales) está muy mal aceptado hablar de lo que sentimos por ellos. Y cuando se nos van… Tendemos a tragarnos la pena, las lágrimas, el nudo en la garganta y convencernos que “solo era un gato, perro, hamster, pollo…” pero no, para nosotros era alguien. Es alguien.

En estos 2 últimos años he vivido algunas situaciones que me han hecho reflexionar. Personas conocidas con las que tampoco yo tenía una relación estrecha ni especialmente cercana, que tenían un compañero animal (generalmente perro o gato) y que me contaron que lo habían pasado fatal tras su muerte y que a mí me lo podían contar porque sabían que yo “les iba a entender”. Que estuvieron tentadas en llamarme por teléfono.

Y me hablaban de como había ocurrido todo, como se sintieron por no poder estar allí o por justamente estar allí e incluso como se sentían actualmente (tras semanas o meses de la pérdida). Y algunas lloraban y me pedían disculpas por hacerlo. ¿Disculpas a mi? ¿Por qué? No…

¡¡Gracias a ti por valorarme de tal modo que me confías lo más valioso de tu corazón!!

Amarouk (mi gata) se fue tumbada en su cojín y tuve el privilegio -hoy lo sé- de estar a su lado todo el tiempo mientras se apagó. Yo estaba muy asustada, ella era muy mayor, yo no entendía si podía o debía hacer algo por ella. Lo estaba haciendo sin saberlo.

Se quedó en la habitación más tranquila donde ya pasaba desde hacía meses más tiempo, el sol entraba por la ventana cuando tomé sus últimas fotos (3 días antes de irse), en un cojín sobre el suelo. Y yo pasaba allí cada vez que podía, me sentaba a su lado, la acariciaba y le susurraba anédotas y momentos de los 19 años que habíamos compartido juntas.

Esto ocurrió en 2013, aún no había comenzado a leer ni recibir formación sobre animales pero tuve la sensatez de escuchar mi ¿Corazón? ¿Intuición? Y dejar fluir las emociones, sí pude descargar (fíjate qué palabra) y lloré, claro que lloré (y me sigo emocionando al recordarla).

Por otro lado, el año pasado elegi acompañar en su eutanasia en la clínica a Duran (un perro que tenía amadrinado en una protectora) para el que ya no había otra opción.  "Algo" me hizo ir allí , siento que ningún ser debiera irse en soledad, con miedo o dolor.

El proceso de vivir conlleva aceptar tambien el de morir, pero cuanto nos cuesta…

Te dejo este enlace de una de mis webs favoritas Vida Natural Animal, no he querido seleccionar ninguno de los artículos porque todos me parecen de gran interés y si aún no conocías a Erckhart Tolle es una ocasión magnífica.

2. jul., 2018

Los adultos tenemos un papel muy importante en la transmisión de según qué valores a los cachorrillos humanos.

De un modo similar, quienes convivimos con perros somos la referencia en la que van a guiarse en en este mundo de locos que tenemos los humanos.

Hace un par de semanas Blanka K. y yo estábamos dando ese breve paseo del medio dia por una zona ajardinada cuando vemos en una acera un pequeñajo sentado y a su mamá indicándole lo bonito que era ese "guau" que venia acercándose (con correa).

Con las personas, me cuesta ver de qué palo van porque Blanka es una perrita insegura y una mala reacción por parte de un desconocido pueden dar al traste con lo avanzado.

Lamentablemente ya me ha ocurrido. Pero en esta ocasión esa frase era una clara invitación a acercarnos y así fué, mientras yo entablaba conversación con la mamá (qué calor, qué edad tiene el pequeñajo, en fin esas cosas y solo observando por el rabillo del ojo como interactúaba Blanka) el nene estiraba su manita y Blanka contenta y con mimo se acercaba a hacerle el chequeo "me gustas" oliendo su carita y manos entre las risas del nene y los elogios de la mamá. 

- Hay que querer a los animalitos verdad que sí, este perrito es más grande que el del abuelo ¿verdad?

Al finalizar el encuentro agradecí de verás a la mamá permitir esa situación porque no es lo habitual. Las personas en general tienen un montón de prejuicios a que los perros se acerquen a sus hijos sin valorar la importancia que para niños y perros tiene el facilitar un encuentro calmado y amistoso.

 

20. jun., 2018

Si has estado alguna vez en un spa o similar quizá te hayan invitado a probar “el pediluvio”, lo que viene siendo caminar sobre guijarros mojados, actividad que no es muy habitual si no vives cerca del mar por ejemplo y la playa es de unas determinadas condiciones.

Puede gustarte más o menos, pero lo cierto es que cuando caminamos descalzos por diferentes superficies estamos dando un pequeño masaje a la planta del pie y también pisamos de forma distinta resultando una interesante combinación de estimulación sensorial, motriz e incluso cognitiva pues las plantas de los pies son zonas de gran sensibilidad. De forma similar podemos estimular la palma de la mano pero en este caso de forma diferente al no tener que soportar nuestro peso. Cuando trabajaba en el aula de bebés (humanos) era una de mis propuestas preferidas para ofrecerles.

¡Pues resulta que para los perros es también una muy interesante propuesta con similares beneficios de estimulación que aumenta porque ellos van con cuatro "pies"!

Sus "pies" son algo diferentes pues los perros disponen de unas almohadillas más gruesas y ásperas que las nuestras (no plantan como nosotros, sino que caminarían realmente apoyados en los dedos) que amortiguan sus pisadas, aún así poseen muchas terminaciones nerviosas.

Te invito a observar las diferentes superficies por las que animar a caminar a tu perro en sus paseos, buscando nuevas ideas para enriquecer esos momentos (nuevos itinerarios y nuevos lugares que pisar son más sitios que olisquear y recabar información). Lo creas o no, llenar su “mente” de este tipo de experiencias ayuda a tener perros más tranquilos después dentro de casa que si les forzamos a andar o correr atados o persiguiendo una pelota.

¿Quien no tiene cosquillas en las palmas de las manos y pies?

Césped mojado o seco, cortezas de pino, gravilla, asfalto, arena, guijarros de diferente tamaño, tierra mojada o seca, charco con o sin agua, rejilla de alcantarilla, baldosas, ramitas de árboles, hojas secas, troncos de árboles caídos...

Eso sí, cuidado con las altas temperaturas que pueden producir no solo quemaduras en sus patas sino también peligrosos golpes de calor en tu peludo amigo en este recién iniciado verano manchego Genial

 

18. jun., 2018

Una de las variadas responsabilidades que conlleva compartir tus dias con perro, es recoger sus deposiciones en los espacios públicos y tirarlas con su bolsita en el contenedor.
Las campañas 《antiperros》 que muchas ciudades parecen a veces poner en práctica desde sus ayuntamientos suelen originarse por las quejas de los vecinos principalmente por dos temas: cacas en aceras, parques o jardines y ladridos persistentes cuando los perros estan en casa.

La primera queja tiene muy fácil soluciòn: recoge las cacas de tu perro

La segunda queja es más compleja y necesita trabajo extra por nuestra parte para observar, comprender y buscar un remedio (detrás de esa situación puede haber un perro con miedo, un perro aburrido, un perro muy exciado/estresado, un perro enfermo o con dolor, con hambre o sed, excesivo frío o calor, ganas de salir...).

El ibro de Turid Rugaas sobre porqué ladran los perros es una buena base para acercarnos al ladrido, que no es más que la forma sonora de comunicarse los perros _especialmente con las personas_

9. jun., 2018

Me fascina y da esperanza en la relación de las personas con sus compis caninos, ver algunas escenas en la calle como la que te describo. Cuando voy sola puedo dedicarme a observar y reflexionar Genial

Voy de paso por una zona ajardinada famosa en la ciudad, amplio paseo con baldosas, bancos y papeleras, una estatua, una fuente, las terrazas de bares, en los laterales amplios márgenes de césped con árboles y arbustos diversos. Estos espacios verdes están llenos de vida que suelen escapar a nuestros ojos si no prestamos atención, no así a la aguda vista, oído y exquisito olfato de nuestros perros.

Señor de mediana edad con un joven beagle, el flexi con toda su extensión y la actitud paciente y escpectante de la persona que acompaña a su perro en su paseo permiten una escena que no suelo ver con frecuencia (lo que es una pena, la verdad). El perro olisqueando abajo y arriba, dando algún saltito rodeando un pequeño arbusto donde vió o escuchó moverse algo, pensando (si!, los perros también piensan) cómo atrapar quizá un pajarillo, una langosta o una lagartija o ¿fue el viento quién hizo moverse esa hoja?

El ratico que ambos pasaron entretenidos en esa situación favoreció satisfacer varias de las necesidades diarias del peludo: investigar, satisfacer su curiosidad, olisquear, ejercitar diferentes músculos… Aparte seguro que en el tiempo de paseo pudo evacuar convenientemente y saludar a algún que otro congénere mientras disfruta de algo que los perros adoran, estar con sus bípedos amigos.

Esto, es un ejemplo de un paseo de calidad.

No es necesario que tu perro camine o corra horas para “cansarle”, no es necesario que le tires cien veces la pelota para “cansarle". Las actividades naturales del perro son las que necesita llevar a cabo para estar tranquilo, satisfecho y feliz (explorar, investigar, olisquear, relacionarse con el entorno y otros seres, posibilidad de moverse libremente, etc).