Reflexiones para una convivencia perruna

12. sep., 2018

El éxito de las alfombras de olfateo o canfombras es que permiten que nuestros amigos peludos tanto perros como gatos ejerciten el olfato. 

Olfatear es la actividad principal, el no va más en lo que a necesidades especialmente de tu perro y que le aporta sin fin de beneficios a nivel cognitivo y emocional. Una actividad que enriquece y mejora la calidad de vida de nuestros perros y gatos, pero de la que también se pueden beneficiar otros animales como ratas o cerdos...entre otros ;) 

Puedes adquirirlas en numerosas tiendas especializadas físicas u online en tamaño de 30x40 cm y menos de 30€ (también en la principal plataforma de venta online "de cualquier cosa") o hacerla tú siendo una actividad relajante que seguro te vendrá genial elaborando la canfombra a tu gusto (el tamaño que te vaya mejor, colores, material).

Solo necesitas una base, mejor si es antideslizante y con agujeros; tiras de tela como de 2 cm de ancho por 20-25 cm de largo (han de caber por los agujeros) de colores (además así puedes reutilizar esos textiles que andan por tu casa como camisetas, vaqueros, paños de cocina...) o comprar "trapillo" y paciencia. Cortas las tiras con el largo adecuado, vas pasando por cada agujero y anudars. Simple. Ha de quedar bien poblada toda la superficie.

¡Listo! Ahora dispón pequeños trocitos de comida entre las telas y deja que tu amigo los localice y coma, no deben quedar a la vista. Buscamos que utilice su olfato. No hay que dar ninguna instrucción, simplemente ofrecemos la actividad y supervisamos con disimulo (es muy molesto cuando ahlguien no te quita el ojo de encima, a mí me pone muy nerviosa).

Es una propuesta para uso individual o para dos o tres perros "amigos" aumentando el número de alfombras para evitar que se produzca el efecto contrario al deseado.

Mis perras usaron la alfombra de olfateo por primera vez en la clínica veterinaria y fué una excelente idea, Blanka apenas prestó atención a que estaban cortando las uñas de sus espolones y cuando fué el turno de Neux le pusieron una vacuna mientras su mente estaba "en otra cosa". Al llegar a casa compré una y este verano me puse a hacer una (imagen).

A ver, me gusta mucho más la que he comprado por la forma en que está "tejida", más tupida y el tipo de textil empleado, más rígido, y de un colorido fantástico. La mía (otra actividad de de este verano) quedo como lánguida y el trapillo no luce nada porque era el que tenía por aquí con colores muy poco atractivos... ¡¡Haré otra!!

¿Donde y cuando usarla?

* En casa, dentro de las rutinas diarias de nuestro amigo, unos 10 o 15 minutillos.

Puede ser de gran ayuda para suplir el aburrimiento en el hogar, cuando la climatología u otras circunstancias (perros con diversos miedos fuertes, convalecencia) impiden o limitan los paseos. 

También para perros muy glotones que ingieren todo el pienso de un bocado, puedes "esconder" su ración utlizando esta alfombra.

* En la consulta veterinaria facilita llevar a cabo exploraciones o manipulados básicos, para ello el profesional debe bajarse al suelo y estar a la altura (en el doble sentido de la expresión) de su paciente.

* En refugios, protectoras y residencias caninas, como herramienta para bajar la ansiedad, compensar la dificultad de ofrecer paseos de calidad 

* En el hotel, casa rural o donde te vayas de vacaciones con tu amigo peludo para no perder las buenas costumbres y ayudar a la adaptación en perros que no llevan muy bien los cambios 

¡¡Ahora que pronto llega el otoño mira qué propuesta tan guapa para hacer en las tardes lluviosas (tu a tejer y tu perro a olisquear)!! 

 

 

7. sep., 2018

Un parásito se instala en el organismo de nuestro perro, ha llegado Leishmania(*) que de modo silencioso irá deteriorando la salud del amigo peludo.

A Leishmania no le importa la edad ni la raza de su víctima aunque hay mayor prevalencia en machos, pastor alemán y bóxer.

Pérdida de pelo sobre todo alrededor de los ojos, heridas que no curan, crecimiento anormal de uñas, una caspa espesa, pérdida de peso pero no de apetito, necrosis de la punta de las orejas, tendencia a hemorragias, diarreas o vómitos…

No siempre los síntomas dan la cara, y pueden confundirse con otras patologías. Y cuando llega el diagnóstico puede ser demasiado tarde para atacar la enfermedad, comprometiendo seriamente el sistema inmunológico y los órganos internos, siendo la causa fatal más común el fallo renal.

La Leishmaniasis no tiene cura, pero sí tratamiento. Un tratamiento a veces no apto para todos los bolsillos por lo que muchos de los animales que son abandonados llegan a las protectoras dando positivo en esta cruel enfermedad, la facilidad de su transmisión (el mosquito infectado por el parásito Leishmania Infantum pica a un perro...) pueden generar nuevos casos. Las asociaciones protectoras y refugios se encuentran ante el mismo problema, costear el tratamiento de sus acogidos y evitar nuevos afectados.

Puede prevenirse, lamentablemente nada garantiza al 100% la protección. Es habitual el uso de collares repelentes y pipetas, pues quien transmite este parásito es una especie de “mosquito”, un flebótomo. Desde hace unos años hay vacuna,  que tampoco ofrece garantías a pesar de su elevado precio y posibles efectos secundarios. Pero la clave está en la prevención y observación del estado de nuestros perros.

Además, lo sensato por nuestra parte sería en la época de calor (final primavera a inicio otoño) evitar zonas de aguas estancadas en las horas del día de actividad de los mosquitos, es una enfermedad muy común en España (regiones de la cuenca mediterránea) con cifras de afectación de 385.000 anualmente, donde muchos individuos no lograrán superarla a pesar del tratamiento veterinario.

Una buena idea es hacer un test a través de un rápido kit de diagnóstico a finales del otoño para detectar la presencia del parásito y poder iniciar cuanto antes el tratamiento caso de confirmarse la enfermedad.

Aunque la Leishmaniasis es una enfermedad que puede transmitirse a las personas, hay que recordar que SE TRANSMITE EXCLUSIVAMENTE POR LA PICADURA DE UN MOSQUITO INFECTADO por lo que convivir con un perro diagnosticado de la enfermedad no es ningún riesgo para nuestra salud. En humanos la enfermedad tiene unos factores de riesgo que van unidos a  situaciones de pobreza, malnutrición, movilidad de poblaciones (se detectan un centenar de casos anuales en nuestro país). 

Padecer Leishmaniasis es doble condena para los perros que buscan una familia, pocas personas abren su hogar a un perro enfermo. Y qué mejor “medicina” que el calor y amor de un hogar…

Hoy la lucha de Lucas es la de miles de perros, su estado actual, reservado, me encoge de nuevo el corazón.

(*) Leishmania es el parásito transmitido por el flebótomo, aunque para dar a conocer la situación irreversible de Lucas y porqué es importante vigilar la salud de nuestros perros, Leishmania viene representada por el mosquito en mi ilustración LUCAS Y LEISHMANIA, EL BESO DE LA MUERTE.  

Fuentes consultadas:

http://www.arion-petfood.es/

https://www.affinity-petcare.com

https://www.lavanguardia.com/vivo/mascotas/20171127/433040467410/leishmaniasis-perros-sintomas-tratamiento.html

http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/leishmaniasis

https://elpais.com/elpais/2018/05/28/planeta_futuro/1527505030_430573.html

https://www.diariodesevilla.es/salud/leishmaniasis-enfermedad-olvidada-persiste_0_1137486607.html

 

 

3. sep., 2018

De vuelta tras un mes de Agosto con algo de desconexión de cara a las redes sociales voy a retomar estas reflexiones, comenzando con unas situaciones que he vivido, de nuevo, recientemente cuando acudo a los actos revindicativos por la defensa de los animales.

Es algo que presencio con demasiada frecuencia, las personas que meten a los perros bajo su responsabilidad (propietarios, acogida, salidas de la protectora o refugio, et) en situaciones para las que no están preparados. 

Y a lo mejor, hay perros que no lo estarán nunca (cada perro es un INDIVIDUO).

Situaciones que claramente les sobrepasan porque a su alrededor hay personas (en gran número y desconocidas, megáfonos, música...), hay exceso de ruido (alto y quizá nunca escuchado antes), hay otros animales, hay vehículos u otros elementos quizá extraños (personas portando pancartas, banderas, "palos" con carteles...), inmovilidad obligada ante una temperatura adversa (mucho calor o mucho frío) y un entorno que puede ser percibido como "amenazante".

Las manifestaciones o concentraciones en general y contra de los abusos y maltrato hacia los animales en particular no son lugar para acompañarnos de los perros bajo nuestra responsabilidad, excepto que sepamos que éstos lo gestionen adecuadamente.

Yy desde luego es un lugar muy poco indicado para enseñar o "presentar" al perro a posibles adoptantes, hay buena fé detrás al pensar que lo verán muchas personas pero quizá no lo van a ver en su mejor día ¿no crees?

Si el perro que nos acompaña no lo está tolerando ¿quizá debieramos revisar lo que entendemos por abuso y maltrato animal? Si nuestro perro está llevando mal estar en esa u otras situaciones LO SACAREMOS DE ALLÍ con calma pero sin dudar.

Estrés y miedo van de la mano tanto que la salud puede quedar comprometida porque la exigencia al organismo es muy alta en picos elevados de estrés muy frecuentes o de menos intensidad pero de modo continuado. En los perros también,  básicamente los motivos son los mismos que nos estresan a las personas (situaciones que alteran o salen de lo que "controlamos" y situaciones en las que tememos por por nuestra seguridad/supervivencia -sea real o ficticia-). 

El estrés es una respuesta del organismo de adaptación a las situaciones y cambios del entorno, puede ser un "poquito" y ya está, el individuo es capaz de controlar, gestionar su respuesta a l la situación y se "adapta"...

Imagina "Me pongo nervioso cada vez que hablo en público, pero sé que controlo y para ello tengo una estrategia: hago unas respiraciones, me he preparado bien mi charla, tomo conciencia que nada puede pasarme. Prueba superada."

O se percibe la situación como incontrolable (sea así realmente o no) y va incrementando el malestar. La situación puede resultar amenazante para éste y sus respuestas ya no son pensadas, no puede utilizar una estrategia porque su organismo le está preparando para responder ante algo que puede percibir como terrible...

Imagina "Me pongo nervioso cada vez que hablo en público, comienzo a angustiarme, sudo y seguro se me nota, pienso que no seré capaz, haré el ridículo delante de toda esa gente... Me bloqueo, cada vez me estoy poniendo peor, me miran y el tiempo parece una eternidad. No puedo hacerlo, tengo que salir de allí, soy incapaz de dar la charla. "

Una musculatura tensa, ojos saltones con pupilas dilatadas y retracción muy evidente de comisuras de la boca, incremento de la frecuencia cardíaca indican que nuestro compañero peludo lo está pasando muy mal. 

Pero hay muchas señales que nos indican como va la cosa y cómo la va gestionando el amigo peludo. O si va en aumento empeorando tanto su percepción como su reacción al entorno.

Quien mantiene en esa situación a un individuo, desde luego es muy cuestionable su concepción del bienestar animal.  

Señales de estrés a las que debes prestar atención especialmente en estas situaciones:

* hiperactividad (el perro no podrá estar quieto)

* jadeo (sin exceso de calor)

* rascarse (frecuentemente)

* sacudirse (frecuentemente)

* gruñir

* salivación excesiva

* gimoteo

* ladridos continuados

* temblor

 * mordisqueo excesivo (excepto en cachorros)

* emisión de señales de calma 

* exceso de pises o cacas

Señales de miedo a las que debes prestar atención especialmente en estas situaciones:

* inmovilidad (como una estatua)

* intento desesperado de huida (no lleves a tu perro sin correa salvo en entornos seguros para él y para los demás -perros y personas-)

* ladridos continuados, intensos y molestos

* agrede o muerde 

Neux, gestiona bien algunas de estas situaciones por eso me acompaña si no llevo las manos ocupadas por pancartas o similares, más que nada porque solo tengo 2 manos.

Pero con Blanka K. no es posible, al menos actualmente. 

Si de veras gritas "no al maltrato animal" y "amo a mi perro"... Que sea cierto.

 

3. jul., 2018

Para la gran mayoría de personas que conviven extrechamente con un animal no humano, perderle supone un gran golpe emocional.

Que haya sido de forma natural (a todos nos llega) o de forma brusca como consecuencia de accidente o enfermedad, o con ayuda (eutanasia) si la enfermedad irreversible, dolorosa… Resta tal punto la calidad de vida que se opta por terminarla artificialmente.

En muchas ocasiones no podremos acompañar, estar ahí con ellos, aunque nos hubiera gustado.

Sea como fuere los procesos emocionales de duelo se viven igual que si la pérdida fuera de una persona. Muchas personas se escandalizan ¿por qué? 

¡¡Cómo pueden comparar la muerte de una persona con la de un animal!! No es eso exactamete. Simplemente la ausencia de un ser querido al que no vamos a “ver “ nunca más provoca en nosotros las mismas emociones sea éste humano o no.

Sería algo más aceptado socialmente (pues científicamente está asumido que es así y para muchos, si la ciencia no lo demuestra…) si las personas hablásemos de nuestros sentimientos con libertad.

Pero tratándose de animales, todavía y en esta sociedad terrible (terrible con las personas y más aún con los animales) está muy mal aceptado hablar de lo que sentimos por ellos. Y cuando se nos van… Tendemos a tragarnos la pena, las lágrimas, el nudo en la garganta y convencernos que “solo era un gato, perro, hamster, pollo…” pero no, para nosotros era alguien. Es alguien.

En estos 2 últimos años he vivido algunas situaciones que me han hecho reflexionar. Personas conocidas con las que tampoco yo tenía una relación estrecha ni especialmente cercana, que tenían un compañero animal (generalmente perro o gato) y que me contaron que lo habían pasado fatal tras su muerte y que a mí me lo podían contar porque sabían que yo “les iba a entender”. Que estuvieron tentadas en llamarme por teléfono.

Y me hablaban de como había ocurrido todo, como se sintieron por no poder estar allí o por justamente estar allí e incluso como se sentían actualmente (tras semanas o meses de la pérdida). Y algunas lloraban y me pedían disculpas por hacerlo. ¿Disculpas a mi? ¿Por qué? No…

¡¡Gracias a ti por valorarme de tal modo que me confías lo más valioso de tu corazón!!

Amarouk (mi gata) se fue tumbada en su cojín y tuve el privilegio -hoy lo sé- de estar a su lado todo el tiempo mientras se apagó. Yo estaba muy asustada, ella era muy mayor, yo no entendía si podía o debía hacer algo por ella. Lo estaba haciendo sin saberlo.

Se quedó en la habitación más tranquila donde ya pasaba desde hacía meses más tiempo, el sol entraba por la ventana cuando tomé sus últimas fotos (3 días antes de irse), en un cojín sobre el suelo. Y yo pasaba allí cada vez que podía, me sentaba a su lado, la acariciaba y le susurraba anédotas y momentos de los 19 años que habíamos compartido juntas.

Esto ocurrió en 2013, aún no había comenzado a leer ni recibir formación sobre animales pero tuve la sensatez de escuchar mi ¿Corazón? ¿Intuición? Y dejar fluir las emociones, sí pude descargar (fíjate qué palabra) y lloré, claro que lloré (y me sigo emocionando al recordarla).

Por otro lado, el año pasado elegi acompañar en su eutanasia en la clínica a Duran (un perro que tenía amadrinado en una protectora) para el que ya no había otra opción.  "Algo" me hizo ir allí , siento que ningún ser debiera irse en soledad, con miedo o dolor.

El proceso de vivir conlleva aceptar tambien el de morir, pero cuanto nos cuesta…

Te dejo este enlace de una de mis webs favoritas Vida Natural Animal, no he querido seleccionar ninguno de los artículos porque todos me parecen de gran interés y si aún no conocías a Erckhart Tolle es una ocasión magnífica.

2. jul., 2018

Los adultos tenemos un papel muy importante en la transmisión de según qué valores a los cachorrillos humanos.

De un modo similar, quienes convivimos con perros somos la referencia en la que van a guiarse en en este mundo de locos que tenemos los humanos.

Hace un par de semanas Blanka K. y yo estábamos dando ese breve paseo del medio dia por una zona ajardinada cuando vemos en una acera un pequeñajo sentado y a su mamá indicándole lo bonito que era ese "guau" que venia acercándose (con correa).

Con las personas, me cuesta ver de qué palo van porque Blanka es una perrita insegura y una mala reacción por parte de un desconocido pueden dar al traste con lo avanzado.

Lamentablemente ya me ha ocurrido. Pero en esta ocasión esa frase era una clara invitación a acercarnos y así fué, mientras yo entablaba conversación con la mamá (qué calor, qué edad tiene el pequeñajo, en fin esas cosas y solo observando por el rabillo del ojo como interactúaba Blanka) el nene estiraba su manita y Blanka contenta y con mimo se acercaba a hacerle el chequeo "me gustas" oliendo su carita y manos entre las risas del nene y los elogios de la mamá. 

- Hay que querer a los animalitos verdad que sí, este perrito es más grande que el del abuelo ¿verdad?

Al finalizar el encuentro agradecí de verás a la mamá permitir esa situación porque no es lo habitual. Las personas en general tienen un montón de prejuicios a que los perros se acerquen a sus hijos sin valorar la importancia que para niños y perros tiene el facilitar un encuentro calmado y amistoso.