16. feb., 2018

NO ME EXPONGAS A ESTO

Todo lo que puede ocurrir durante los apenas 15 minutos que permaneció atado a la puerta de la Churrería mientras la propietaria del perrito (yorkshire) hacía su encargo para llevar.

Nosotros estábamos sentados en una de las mesas pegadas a la ventana y pudimos observar todo con claridad (aunque yo estuve a punto de saltar) pues ya tengo la "fea" costumbre de ver un perro y no perder detalle.

 

  • Llegada de ambos y tras varios tironcitos, pues la correa estándar no da para más, por fin la persona ata corto al perrito al agarrador de las escaleras de acceso al local
  • La persona accede al local y hace cola para esperar, el perrito se queda solo afuera, se gira un par de veces y se queda de pie "esperando"
  • Va a salir del local una señora mayor, con poca firmeza en su caminar busca agarrarse justo donde está atado el perrito que además le interrumpe el paso, la señora coge la correa y levanta al perro en el aire para apartarlo como si fuera cualquier "cosa".
  • La propietaria desde dentro se gira y mira a su perro, pero como ve que la señora ha salido no hace nada a pesar de que el perrito manifiesta bastante incomodidad
  • Va a acceder un grupo de personas encabezadas por un señor con bastón que nada más colocarse frente al perrito, éste comienza a ladrarle nervioso, el señor "encañona" y empuja al perrito con el bastón... Cada vez ladra más.
  • La propietaria, sale y a la vez que tira de la correa aparta a su perrito con el pie y le regaña
  • Una vez que accede el señor, la propietaria vuelve a la cola por sus churros

¿Es necesario someterles a estas situaciones?

Si vas a por churros, no aproveches a sacar a tu perro, así de sencillo.
El paseo es para tu perro, deja lo demás para otro momento y si no hay más remedio... Ve a por churros y luego sal de paseo