21. feb., 2018

ACABAREMOS VIVIENDO EN LA LUNA

Muchos perros se ven literalmente sobrepasados por determinadas situaciones, no son capaces de gestionar demasiados estímulos que ellos perciben como preocupantes.

Los cambios de estación o el paso del horario de invierno al de verano y viceversa... inluyen en todos. 

Los días se ven afectadas por una disminución o aumento en las horas de luz natural y quizá hayas notado (o no, cada perro es un individuo) que salir a la hora habitual del paseo ya no es lo mismo. Lo que antes era el paseo de la tarde ha pasado a ser un paseo nocturno con más coches, más luces, quizá más imprevistos ... Lo poco que ha llovido ha traido nuevos olores y en plena temporada de caza, el entorno se transforma transformando a nuestras perras. O el paseo fantástico de medio día resulta que ya no puede apenas darse porque a ver donde te metes con 40 grados a la sombra... Y a eso de las 12 de la noche tienes los patios y parques llenos de gente con la música y las cervecitas ja ja ja y bla bla bla.

¿Tirar más de la correa, estar más reactivo a ruidos o perros y personas extrañas, manifestar signos de estrés... ? nuestro perro nos está indicando que es preferible, si no podemos cambiar los horarios de paseo, al menos cambiemos la zona en la que pasear para que el paseo sea ese rato compartido del que disfrutar.

Nuestro entorno que no tiene nada de particular a ojos normales, cuando te pones las gafas de entender a tu perro... Todo cambia, y te das cuenta de la cantidad de elementos estresantes que nos rodean, de ahí que a veces cuando nos superan las dificultades hemos pensado "acabaremos viviendo en la luna" imaginando un lugar tranquilo donde Blanka K. no se preocupe tanto por todo y pueda disfrutar de la vida.