7. mar., 2018

Y ELLOS LLEGAN A TU VIDA

Siempre tuve la atracción o necesidad de tocar los animales con los que me iba encontrando, esto ha ido evolucionando, cada vez más respetuosa, más sutil en estos últimos años, más consciente de que cada individuo es único.
Es cierto que no todos despiertan en mí la misma simpatía, los de 6 patas no.

Con 8, 2, 4, o sin, no hay problema.

También tuve el deseo de "querer tener" que se va transformando en "compartir con"...

Siempre quise "tener" animales pero la decisión nunca estuvo totalmente en mis manos.

"Tuve" unos peces de colores que alimenté con exultante alegría infantil...

"Tuve" un par de canarios Piolin1 y  Piolín2 que se los llevó un golpe de calor, duros aprendizajes en la infancia.

"Tuve" un periquito Horus, que aprovechó su jaula mal cerrada para pirarse.


El "tuve" ya no era tal con la galápago de 2 centímetros que cuando estuvo preparada fue devuelta a su hábitat, Kelonita.
19 años con una gata europea "vuelcacubos"... Amarouk, el contacto intenso y diario, ese silencioso y mágico relax compartido.

Llegó mi revolución con los perros, mi primer "rescate" Dulce, los amadrinamientos con la adorada Sally, mi gorda Karma, Hulk, Duran, Patrick, Sandy... Algunas acogidas temporales como la juguetona Alba, la braca Neus...Y otro rescate en las lagunas Blanka Kalcetines y aparece Lagertha a la que busco hogar, igual que a Ganesha, el amoroso y perfecto Pon otra acogida tardía.

Y llega un día en que entre las conversaciones con ese otro ser te escuchas diciendo: 
- Sabes Neus? Te vas a quedar con nosotros para siempre.

Y esa reflexión en voz alta:
- Puffff Blanka.... Creo que no te va a adoptar nadie por aquí, nos liamos la manta a la cabeza lobita?

Y aquí estamos aprendiendo día a día, tocando si el otro me lo permite y nos miramos.

Imgen de Amarouk con pocas semanas en casa (Agosto 1994)