9. jun., 2018

AL ACECHO

Me fascina y da esperanza en la relación de las personas con sus compis caninos, ver algunas escenas en la calle como la que te describo. Cuando voy sola puedo dedicarme a observar y reflexionar Genial

Voy de paso por una zona ajardinada famosa en la ciudad, amplio paseo con baldosas, bancos y papeleras, una estatua, una fuente, las terrazas de bares, en los laterales amplios márgenes de césped con árboles y arbustos diversos. Estos espacios verdes están llenos de vida que suelen escapar a nuestros ojos si no prestamos atención, no así a la aguda vista, oído y exquisito olfato de nuestros perros.

Señor de mediana edad con un joven beagle, el flexi con toda su extensión y la actitud paciente y escpectante de la persona que acompaña a su perro en su paseo permiten una escena que no suelo ver con frecuencia (lo que es una pena, la verdad). El perro olisqueando abajo y arriba, dando algún saltito rodeando un pequeño arbusto donde vió o escuchó moverse algo, pensando (si!, los perros también piensan) cómo atrapar quizá un pajarillo, una langosta o una lagartija o ¿fue el viento quién hizo moverse esa hoja?

El ratico que ambos pasaron entretenidos en esa situación favoreció satisfacer varias de las necesidades diarias del peludo: investigar, satisfacer su curiosidad, olisquear, ejercitar diferentes músculos… Aparte seguro que en el tiempo de paseo pudo evacuar convenientemente y saludar a algún que otro congénere mientras disfruta de algo que los perros adoran, estar con sus bípedos amigos.

Esto, es un ejemplo de un paseo de calidad.

No es necesario que tu perro camine o corra horas para “cansarle”, no es necesario que le tires cien veces la pelota para “cansarle". Las actividades naturales del perro son las que necesita llevar a cabo para estar tranquilo, satisfecho y feliz (explorar, investigar, olisquear, relacionarse con el entorno y otros seres, posibilidad de moverse libremente, etc).