7. sep., 2018

LUCAS Y LEISHMANIA, EL BESO DE LA MUERTE

Un parásito se instala en el organismo de nuestro perro, ha llegado Leishmania(*) que de modo silencioso irá deteriorando la salud del amigo peludo.

A Leishmania no le importa la edad ni la raza de su víctima aunque hay mayor prevalencia en machos, pastor alemán y bóxer.

Pérdida de pelo sobre todo alrededor de los ojos, heridas que no curan, crecimiento anormal de uñas, una caspa espesa, pérdida de peso pero no de apetito, necrosis de la punta de las orejas, tendencia a hemorragias, diarreas o vómitos…

No siempre los síntomas dan la cara, y pueden confundirse con otras patologías. Y cuando llega el diagnóstico puede ser demasiado tarde para atacar la enfermedad, comprometiendo seriamente el sistema inmunológico y los órganos internos, siendo la causa fatal más común el fallo renal.

La Leishmaniasis no tiene cura, pero sí tratamiento. Un tratamiento a veces no apto para todos los bolsillos por lo que muchos de los animales que son abandonados llegan a las protectoras dando positivo en esta cruel enfermedad, la facilidad de su transmisión (el mosquito infectado por el parásito Leishmania Infantum pica a un perro...) pueden generar nuevos casos. Las asociaciones protectoras y refugios se encuentran ante el mismo problema, costear el tratamiento de sus acogidos y evitar nuevos afectados.

Puede prevenirse, lamentablemente nada garantiza al 100% la protección. Es habitual el uso de collares repelentes y pipetas, pues quien transmite este parásito es una especie de “mosquito”, un flebótomo. Desde hace unos años hay vacuna,  que tampoco ofrece garantías a pesar de su elevado precio y posibles efectos secundarios. Pero la clave está en la prevención y observación del estado de nuestros perros.

Además, lo sensato por nuestra parte sería en la época de calor (final primavera a inicio otoño) evitar zonas de aguas estancadas en las horas del día de actividad de los mosquitos, es una enfermedad muy común en España (regiones de la cuenca mediterránea) con cifras de afectación de 385.000 anualmente, donde muchos individuos no lograrán superarla a pesar del tratamiento veterinario.

Una buena idea es hacer un test a través de un rápido kit de diagnóstico a finales del otoño para detectar la presencia del parásito y poder iniciar cuanto antes el tratamiento caso de confirmarse la enfermedad.

Aunque la Leishmaniasis es una enfermedad que puede transmitirse a las personas, hay que recordar que SE TRANSMITE EXCLUSIVAMENTE POR LA PICADURA DE UN MOSQUITO INFECTADO por lo que convivir con un perro diagnosticado de la enfermedad no es ningún riesgo para nuestra salud. En humanos la enfermedad tiene unos factores de riesgo que van unidos a  situaciones de pobreza, malnutrición, movilidad de poblaciones (se detectan un centenar de casos anuales en nuestro país). 

Padecer Leishmaniasis es doble condena para los perros que buscan una familia, pocas personas abren su hogar a un perro enfermo. Y qué mejor “medicina” que el calor y amor de un hogar…

Hoy la lucha de Lucas es la de miles de perros, su estado actual, reservado, me encoge de nuevo el corazón.

(*) Leishmania es el parásito transmitido por el flebótomo, aunque para dar a conocer la situación irreversible de Lucas y porqué es importante vigilar la salud de nuestros perros, Leishmania viene representada por el mosquito en mi ilustración LUCAS Y LEISHMANIA, EL BESO DE LA MUERTE.  

Fuentes consultadas:

http://www.arion-petfood.es/

https://www.affinity-petcare.com

https://www.lavanguardia.com/vivo/mascotas/20171127/433040467410/leishmaniasis-perros-sintomas-tratamiento.html

http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/leishmaniasis

https://elpais.com/elpais/2018/05/28/planeta_futuro/1527505030_430573.html

https://www.diariodesevilla.es/salud/leishmaniasis-enfermedad-olvidada-persiste_0_1137486607.html