4. ene., 2019

LAS VACAS SON HERBÍVOROS

¡¡Feliz año!! 

Cuento esta anécdota en la línea de mis publicaciones para el libro "Cosas de perros" para destacar un par de cosas:

* La importancia de mantener la calma en determinadas situaciones porque nosotros somos el referente para nuestro perros

* El que un entorno sea altamente estimulante va a hacer que nuestros perros vayan "a tope" sobre todo si no tienen opción de ir sueltos (como es nuestro caso)

En estos días de vacaciones hicimos una pequeña excursión con las perris, al Peralvillo (pedanía de nuestra localidad de residencia) que tiene una zona muy chula de río y que les vuelve locas. Vamos poco justo por eso, es una zona demasiado estimulante y el paseo es muy difícil.

El camino discurre paralelo al río un rico enclave faunístico (aves, pequeños mamíferos y hasta galápagos) y fincas con vacas más hacia el interior a ambos lados. El frío y la niebla han incrementado la dificultad del paseo, pero eso no ha sido el mayor riesgo…

Durante el tramo en que a ambos lados vemos las fincas con las vacas al otro lado del vallado, vacas con terneros, vacas grandes y vacas con enormes cuerno, pasamos despacio para que ellas las fueran viendo, como en otras ocasiones, con tranquilidad.

En un recodo del camino cuando ya teníamos previsto ir volviendo, nos ha cruzado un tractor con 2 atemorizados perros corriendo delante y detrás. El del tractor, se ha detenido y nos ha dado una voz: ¡¡Esperaros un poco que vienen las vacas!!

Contesto ¡¡vale, gracias!! Y nos apartamos a un pequeño espacio triangular formado por dos vallas y el camino. El tractor se aleja con los perros corriendo y esperamos mirando la espesa niebla, comienza la procesión de las enormes vacas marrones, apenas a diez pasos de donde estábamos. En mi ignorancia pensaba bueno cruzarán 5 o 6 vacas por el camino… Pero vemos que un numeroso grupo no continúan el camino sino que comienzan a agruparse arrinconándonos … Blanka ladrando, Neux gimiendo y haciendo cosas raras que me resultaba apenas posible sujetarla del arnés.

Pedro se agacha junto a Blanka mirando a las vacas, yo  les doy la espalda a las vacas pensando qué podemos hacer porque ¿y si no se mueven? ¿Y  vienen más? ¿Si se asustan y arremeten? ¿Llamar al 112? ¿Y si nos metemos reptando bajo las vallas y nos ponemos a cubierto? Mi respiración que intento controlar, más bien parece la de una parturienta mientras veo de reojo las vacas que nos miran y los minutos no tienen fin. Pregunto a Pedro si se mueven porque tengo la sensación que Neux se me saldrá del arnés si me muevo y que moriré aplastada y corneada.

Tras una eternidad, las vacas comienzan a moverse y retomar el camino, pero la procesión no parece tener fin ¿Cuántas vacas hay cojones? Vacas, vacas, vacas… ¿Dónde está el coche escoba pordios? Por fín otro temeroso perrillo y un tipo vara en mano que nos saluda: Ya no pasan más vacas.

Pues menos mal, porque Pedro ya me estaba preguntando si las vacas son o no herbívoros.

Tras más de 2 horas de paseo hemos llegado a casa reventaícos, ducha caliente para todos, sofá y mantita para el resto del día.